El Mirasol nació en 1967, en una vieja casona de Boedo. Sus dueños eligieron llamarlo así por la flor americana, símbolo de vida y mejoramiento permanente. El tema es que la parrilla fue ganando popularidad y adeptos: diversas generaciones de porteños lo convirtieron en un clásico.
Por eso, en 1992, dieron un gran salto y abrieron El Mirasol de la Recova, en el tradicional y lujoso barrio de la Recoleta, cerca de los más importantes hoteles de la Ciudad.
Dos años más tarde, fueron pioneros con la apertura de El Mirasol del Puerto. Puerto Madero se convertiría, poco tiempo después, en la zona gastronómica por excelencia de la ciudad y visita obligada para turistas. La últimas incorporación fue El Mirasol de Tortugas, en la Ruta Nacional N° 8.
Desde sus comienzos hasta hoy, El MIrasol incorporó los últimos y más avanzados elementos tecnológicos para mantener el sabor y la calidad de los platos. El denominador común a lo largo de las décadas viene siendo la buena carne y la atención de su gente.