En el corazón de San Telmo, entre calles empedradas y casas históricas, se encuentra La Brigada, una parrilla que con los años se transformó en un verdadero clásico de la gastronomía porteña.
Fundada en 1992 por Hugo Echevarrieta, comenzó como una pequeña parrilla de barrio y rápidamente se convirtió en un destino imprescindible para quienes buscan vivir la experiencia de la carne argentina en su máxima expresión. Desde entonces, el restaurante conserva el mismo espíritu: ofrecer un servicio cálido y distintivo, donde cada detalle está pensado para que la visita se transforme en un momento memorable.
La propuesta gira alrededor de la carne. Aquí los cortes llegan a la mesa con una particularidad que se volvió parte del mito del lugar: son tan tiernos que pueden cortarse con cuchara. Entre los imperdibles desfilan empanadas jugosas, entraña, chinchulines de cordero, asado especial de centro, baby beef y la clásica tapa de ojo de bife, siempre acompañados por guarniciones generosas y una selección de postres que completan la experiencia.
El recorrido gastronómico se potencia con una cava que reúne más de 60.000 etiquetas, un verdadero paraíso para los amantes del vino que buscan maridar los cortes con grandes exponentes de la vitivinicultura.
La ambientación es otro de los sellos distintivos de la casa. El salón combina camisetas y banderines de fútbol con arañas colgantes, vitrales en el techo y fotografías antiguas.