El origen de Tancat se remonta a 1968, cuando su fundador, Jorge Cavaliere, visitó Madrid por primera vez y quedó fascinado con las tradicionales tascas españolas, su atmósfera informal y la manera de compartir la comida. Fue entonces que se propuso replicar ese espíritu en Argentina.
Años después encontró un pequeño local en la calle Paraguay al 600: el espacio era sumamente angosto, tanto que parecía más un pasillo que un restaurante. Sin embargo, el arquitecto Ricardo Plant logró convertirlo en un lugar singular. Diseñó una barra para 35 o 38 personas y dos pequeñas mesas, y agregó un detalle que se convirtió en emblemático: paredes color rojo fuerte.
Así nació Tancat, como un restaurante pionero en el país en la cultura de tapas. En aquel momento, platos como natillas, callos a la madrileña o champiñones a la plancha eran casi una novedad para el público local. Además, el restaurante también fue uno de los primeros en ofrecer copa de vino de bodegas reconocidas, en vez de botella.
Años más tarde, pudieron anexar un local contiguo y ampliar la capacidad a unos 100 o 110 cubiertos, conservando su barra original, todo un símbolo de su espíritu inicial. Aunque en catalán “tancat” significa “cerrado”, el restaurante sigue abriendo sus puertas en Paraguay 645 para recrear ese clima de tasca española que lo hizo famoso.