El local conserva intacta su esencia de café. Las paredes y mesas de madera, el ritmo intenso del horario de almuerzo y el clima de bar tradicional conforman su postal diaria. Su fundador, oriundo de Galicia, le imprimió desde el inicio una identidad clara: comida simple, abundante y de calidad, servida con la dinámica que exige el Microcentro. Con el tiempo, los sándwiches se convirtieron en la estrella indiscutida de la casa.
Un punto de encuentro, donde la tradición, el vértigo urbano y el culto al buen sándwich son parte indiscutible.