Miramar

Una esquina inaugurada en 1950 que conserva toda su magia. Menú especializado en caracoles, ranas, mejillones y mariscos en general.
Miramar es todo un emblema del barrio de San Cristóbal. La historia cuenta que antes de convertirse en bodegón, aquí funcionó una fábrica de sombreros de la que parece que era cliente el mismísimo Carlos Gardel. A mediados del siglo XX, la familia Ramos lo transformó en un ícono de la gastronomía de la Ciudad. Un lugar para probar los clásicos de la cocina española, en un ambiente auténtico de bodegón y con su estética intacta: paredes repletas de fotos, estantes con latas en conserva, amplios mostradores de madera, jamones colgando del techo, decenas de botellas de vino, una cava de quesos y embutidos, y un emblemático spiedo, puesto que no sólo es restaurante sino también rotisería. 
 
El origen de su nombre es una historia aparte: resulta que en 1950, cuando se inauguró el local, había una reconocida rotisería que se llamaba Mar del Plata. Y la familia Ramos decidió bautizar su negocio con el nombre de otra localidad de la costa bonaerense.
 
Miramar fue refugio de referentes de la música porteña, como el “Polaco” Goyeneche y Aníbal Troilo. También fue frecuentado por personajes de la política y el sindicalismo, como el metalúrgico Lorenzo Miguel, quien compraba allí todos los días su almuerzo, o el expresidente Fernando de la Rúa. El cómico Alberto Olmedo vivía enfrente y era habitué. Hoy, es frecuente ver a la artista plástica Marta Minujín yendo a buscar su tortilla española para llevársela a su taller, que queda a una cuadra.
 
Algunos de los platos más recomendados son las picadas, los guisos, las tortillas de papa babé, el mondongo, el rabo de toro en vino tinto, el lechón, las ancas de rana, las sardinas asadas, la chambota y los caracoles. De postre, el vigilante (queso y dulce) o la mousse de chocolate. La carta de vinos es excelente. Un lugar para conocer y redescubrir una y muchas veces. 

 

 

SAN JUAN AV. 1999

@rotiseriamiramar

Horarios: todos los días, de 8 a 1 h.

El Puentecito

Un clásico bodegón con más de 270 años de historia, testimonio arquitectónico y culinario de Buenos Aires.

El Querandí

En la esquina de Perú y Moreno, donde late el Casco Histórico de Buenos Aires, se levanta este refugio de la historia y del tango.

El restaurante del Club del Progreso

El “gentlemen's club” más antiguo de Sudamérica funciona con dos propuestas: un elegante salón a la carta y un bodegón con parrilla libre.

El SecreTito

Su ubicación es un secreto a voces y hay que reservar porque siempre está llena.

El Símbolo

Este café bar es ícono de la cultura porteña en Almagro.

El Trebol

¡La pizzería de la buena suerte!

El Tropezón

Es uno de los cinco restaurantes más antiguos de Buenos Aires y, desde sus inicios, tuvo un destino claro: convertirse en un sitio emblemático.

El Viejo Buzón

Un Bar Notable que funciona como cábala para los hinchas de Ferro y como punto de encuentro para la música.

Esquina Homero Manzi

Aquí fue donde el gran Homero Manzi, en una de sus mesas, escribió el tango Sur…

Estilo Campo

Una de las más prestigiosas parrillas de Puerto Madero. Tradición rural en un seductor paisaje urbano.

Ferreiro

Una tradicional pizza a la piedra.

Gran Pizzería José

Una pizza con casi ochenta años de historia.