El Obelisco es el mayor emblema de la Ciudad de Buenos Aires y de sus habitantes. Fue inaugurado el 23 de mayo de 1936 en homenaje al cuarto centenario de la
primera fundación de Buenos Aires., y se alza exactamente en el lugar donde se izó por primera vez la bandera nacional en la Ciudad.
Es obra del arquitecto Alberto Prebisch, uno de los principales exponentes del modernismo argentino y autor también del vecino Teatro Gran Rex.
Con una altura de 67,5 metros, una base de 6,8 metros por lado y un peso aproximado de 170 toneladas, domina la intersección de dos de las avenidas más icónicas de la Ciudad: la 9 de Julio, una de las más anchas del mundo, y Corrientes, epicentro de la cultura y el entretenimiento. Tiene una única puerta de ingreso —orientada hacia el oeste, sobre la Av. Corrientes— y culmina con un mirador con cuatro ventanas que ofrecen vistas hacia los cuatro puntos cardinales.
¿Querés subir al Obelisco?
Además de ser el punto de encuentro por excelencia de las celebraciones populares, en 2025, se habilitó
Mirador Obelisco: la posibilidad de entrar y llegar hasta su cúpula mediante un ascensor vidriado.
Desde allí, a casi 70 metros de altura, se puede disfrutar de una postal única de Buenos Aires a través de sus cuatro ventanas estratégicamente ubicadas.
Curiosidades
La construcción de este emblema porteño guarda un dato asombroso: apenas tomó 31 días. Participaron 157 operarios que trabajaron a una velocidad récord para la época.
Pero toda la obra fue muy resistida y, tres años después de su inauguración, el Concejo Deliberante votó su demolición argumentando razones estéticas, económicas y de seguridad.
La decisión fue cuestionada por el presidente Roberto Ortiz y finalmente terminó siendo vetada por el entonces intendente Arturo Goyeneche.
Hoy es el ícono de la Ciudad de Buenos Aires y un imperdible para los 9 millones de turistas que llegan cada año.
Recorré el barrio de San Nicolás.