6 selfies que te tenés que sacar en Buenos Aires

En tiempos de redes sociales y cámaras frontales, qué mejor suvenir que fotos con recuerdos únicos del viaje.

Una visita a Buenos Aires se resume en nuevas experiencias y en conocer (mucha) gente. Vas a necesitar una buena cantidad de memoria en tu celular para inmortalizar tantos momentos sobresalientes y, fundamentalmente, ¡para que tus increíbles anécdotas no parezcan exageradas! Estas son solo algunas ideas… estamos seguros de que se te ocurrirán otras.

1) Abrazando a la Mano de Dios

Selfies

Viajar, sobre todo, se trata de construir puentes y anular las distancias. Y, para un turista inglés, aterrizar en Buenos Aires significa hacer las paces con… sí, la Mano de Dios. Aunque no lo creas, el histórico número 10 de Argentina está todos los días, con pelota en mano, posando para las fotos en los adoquines de Caminito, en La Boca, a pocos metros de su amado club, Boca Juniors. Bueno… casi. Escolástico Berto Méndez es el “doble” por excelencia de Diego Armando Maradona. Tiene la misma edad, lo acompaña en sus (innumerables) cambios de look y hasta ha participado en programas de televisión y publicidades. Como diríamos en criollo, un fenómeno.

2) Deslumbrando la pista en una milonga

Material gráfico que lo sustente. Eso vas a necesitar para que tu familia y amigos te crean esta loca historia en la que danzaste tango, el baile más sofisticado del mundo, en una milonga en su tierra natal. No pierdas mucho tiempo y dejá la dificílisima elección de filtros para después: la pareja detrás de ti nada quiere saber acerca de interrumpir sus movimientos en una nueva tanda del 2x4.

3) Tomando un café con Borges y Bioy Casares

Buenos Aires es mucho más que salir por las noches a bailar. La ciudad es reconocida regionalmente por su costado intelectual, hasta refinado, y por ser cuna de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX. Casi como en un viaje al pasado, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares están a disposición de curiosos lectores para compartir una charla con un café de por medio en la elegantísima y antigua confitería La Biela, en Recoleta.

4) Interactuando con el arte urbano

Llegó el momento de ponerse creativos. Como una hoja en blanco, Buenos Aires provee a cada uno de sus paseadores con la cuota de inspiración necesaria para adueñarse de la ciudad. Su notable arquitectura se complementa con las intervenciones de artistas de reconocimiento global y da como resultado una auténtica pieza de arte. Tenemos un solo consejo para darte: tené cuidado, ¡parecerá más real de lo que te imaginás!

5) Probando el Fernet con cola

¡Hablame de un gusto adquirido! Descripto por una revista inglesa como la “sensación de recibir una trompada mientras tenés un caramelo de mentol en la lengua”, el Fernet es una combinación (bastante amarga) de docenas de tipos de hierbas. Originalmente inventada en Italia a mediados del siglo XIX, esta bebida se convirtió con el tiempo en un ícono de la coctelería argentina. No te preocupes: si no lográs “pasarlo”, Buenos Aires cuenta con un circuito de bares de primer nivel con muchas otras opciones.

6) Tomando unos mates con tus nuevos amigos

Probablemente el mayor encanto de Buenos Aires es su gente. Los porteños son personas divertidas, abiertas y disfrutan (¡mucho!) de conversar –o como ellos dirían, de charlar–. Si alguien te viera batallando con un mapa en la calle, instantáneamente se acercaría a darte una mano; ¿lo más llamativo? Hay altas chances de que esa conversación acabe en una invitación a uno de los rituales sociales más apreciados por ellos: una ronda de mate entre amigos.

*Esta nota fue escrita por un turista y redactor inglés.