Una buena opción tanto para el día como para la noche.
Un lugar ideal para sentirse en la Cuba de los años 50.
Tragos frescos y un gran jardín son su sello distintivo.
Se destaca por su nutrida carta y su prestigio de ser el pionero.
Este templo fue construido por la comunidad judía de Barracas y La Boca.
Acá se puede beber y comer muy bien.
La carta ofrece propuestas innovadoras en cócteles y gastronomía.
Acá podés encontrar tragos que parecen postres.
Solo utilizan fruta natural para lograr una coctelería fresca.
Sus cócteles están hechos con componentes caseros.