Pasión por el fútbol
Alrededor de la pelota gira un mundo paralelo como sucede en pocos lugares. Así se vive en Buenos Aires.
En Buenos Aires el fútbol es mucho más que el deporte. Es una experiencia única donde se muestran todas las características de los porteños. Se vive con pasión y con fanatismo. Al estadio se le dice “la cancha” y ahí, donde se disputa el partido, también se desata un espectáculo en las tribunas. 
 
Aparecen los papelitos, los aplausos, los movimientos de los brazos acompañando la canción, los bombos y los chiflidos. Muchos hablan de amor, pero también se despiertan otros sentimientos. La alegría por ganar, la euforia por un gol en el último minuto, la bronca por perder o el enojo por un fallo arbitral.  
 
Todos los porteños tienen un equipo. Así como nombre, apellido y número de documento, es otra condición innata. Ante la pregunta “¿de qué cuadro sos?” siempre habrá una respuesta. Muchos lo eligen por el barrio al que pertenecen y otros por el vínculo familiar. 
 
Buenos Aires es la ciudad con más estadios de fútbol en el mundo. Seguramente también lo sea en cantidad de “potreros”, como se conoce a las canchitas que se arman en plazas y espacios verdes de manera espontánea. Alcanza con una pelota, un terreno llano y cuatro pulóveres en el piso para que funcionen como dos arcos. Ese juego callejero y popular llamado “picado” dio origen a algunos de los jugadores más habilidosos de la historia, como Diego Maradona o Lionel Messi.
 
Para los que tienen suerte y coinciden en el calendario, el espectáculo imperdible es el Superclásico. Así se llama al partido entre Boca y River, los equipos más populares del país, que se enfrentan al menos dos veces al año. Apenas el árbitro da inicio al partido, la ciudad se paraliza. Y adentro de la cancha, empiezan a vibrar al ritmo de la pelota. 
 

5 tips para vivirlo como un porteño

 
Descubrí las pintadas: en las proximidades de la cancha, descubrirás los murales y grafitis con los colores del equipo. Los clubes tienen relación directa con el barrio y en esas calles coloridas se encuentra algo de su sentido de pertenencia.  
 
Caminá por la calle: la marea de gente es tanta que los autos no circulan y las calles se transforman en veredas. Abuelos, niños, padres con sus hijos, grupos de amigos o hermanos avanzan en la misma dirección. Vale la pena detenerse y observar los rostros para descubrir en la multitud cómo vive cada uno el ritual que está por empezar. 
 
Comé un choripán: un clásico de la cancha es comer un chorizo al pan en alguna parilla al paso. Nadie le dice de esa forma, ya que para todos es “choripán”. En algunos estadios, también se vende adentro para aprovechar durante el entretiempo. 
 
Aprendete una canción: la inventiva del porteño es única y muchas de las canciones del momento se transforman en grandes hits de la tribuna. Estas versiones adaptadas se cantan con el corazón como una muestra de fidelidad al equipo. 
 
Gritá fuerte los goles: en la tribuna se vive intensamente y el momento de gloria es cuando la pelota entra al arco. Hay que inflar los pulmones y gritar “gooooooooool” como si fuera el último grito de la vida. Alargando la “o” y descargando la tensión. También es común abrazar al que está al lado, aunque sea un desconocido.    
 

 

Conocé también: