Cementerio de la Chacarita

El cementerio condensa obras de arte arquitectónicas, esculturas, historia y personajes ilustres.

GUZMAN AV. 730

La muerte despierta dudas, temor y curiosidad casi por partes iguales. Asomarse al lugar donde se encuentran los que ya no están constituye una experiencia especial. Obras de arte arquitectónicas, esculturas, arqueología, historia y personajes ilustres: todo eso se condensa en la visita al Cementerio de la Chacarita. Emplazado en medio del barrio que le da nombre, el cementerio más grande de la ciudad recibe cada año a cientos de visitantes y turistas que se pierden en su tranquilidad, sus joyas artísticas y que visitan las tumbas de celebridades y personalidades, testigos de la vida cultural porteña.

El turista que se anima a recorrer este particular paseo puede visitar las tumbas de personajes tan ilustres como Aníbal Troilo, Adolfo Pedernera, Benito Quinquela Martín, Luis Sandrini, Norberto Napolitano (Pappo) y Alfredo Alcon, entre tantos otros. Para conocer leyendas, mitos e historia del Cementerio se puede participar de las visitas guiadas gratuitas. Se realizan el segundo y cuarto sábado de cada mes, a las 10 horas. Duración aproximada: 1 hora. Tener en cuenta que se suspenden por lluvia.

Un poco de historia

En 1871 la ciudad sufrió una epidemia de fiebre amarilla, y fue necesaria la construcción de cementerios ya que los existentes no daban abasto. Se destinaron entonces cinco hectáreas de tierra para los fallecidos por este nuevo flagelo. Ese lugar se conoció popularmente como Cementerio Viejo pero colmó rápidamente su capacidad y fue clausurado. A partir de 1887, las inhumaciones comenzaron a realizarse en el cementerio Chacarita la Nueva, por lo que los cadáveres fueron exhumados del viejo cementerio y llevados al osario general del nuevo. El 30 de diciembre de 1896 se denomina a este cementerio como Cementerio del Oeste, pero como todavía era conocido como Cementerio de la Chacarita, una ordenanza del 5 de marzo de 1949 lo renombra de esa forma.

Curiosidades


¿Sabías que uno de los rincones más visitados es la esquina de Carlos Gardel? Allí hay una estatua del célebre cantor sonriendo, vestido de traje, que tiene la mano izquierda dentro del bolsillo del pantalón y la mano derecha doblada a la altura del abdomen, en la que los visitantes colocan cigarrillos encendidos. Tampoco se puede dejar de admirar el pórtico principal: tiene una hermosa alegoría del Juicio Final. Y adentro se puede encontrar una excelente reproducción de La Piedad de Miguel Ángel.

Conocé la historia del barrio de Chacarita.