El hospital de estatuas

Conocé a los curanderos que reviven los monumentos de Buenos Aires.

DEL LIBERTADOR AV. y SARMIENTO AV.

Oficios,

Un oficio de talento y disciplina

En un espacio en medio de los árboles, cerca de los lagos del parque Tres de Febrero de Palermo, cuatro hombres trabajan bajo el rayo del sol estudiando desde diferentes ángulos una gran escultura de bronce de dos ciervos. Están ideando cómo reproducir la figura de un tercer animal más pequeño que desapareció de la pieza; todo lo que tienen para hacerlo es una vieja fotografía de la obra completa, en la que van anotando medidas, ángulos y dimensiones.

En el taller que hay detrás de ellos los estantes rebosan de figuras de mármol, bustos de bronce y moldes de yeso. Cerca de ellos, bancos de trabajo llenos de herramientas e instrumentos. Un gato que parece vivir allí deambula sin que lo molestan entre gigantes heridos que parecieran no hablar; a uno le falta un brazo; al otro, la nariz. Da la sensación de que podrían moverse ni bien uno se diera vuelta.

Contra el paso del tiempo

Hospital de Estatuas - Buenos Aires

A este lugar se lo conoce como “Hospital de las Estatuas”. Allí un equipo de 25 personas de la Coordinación de Monumentos y Obras de Arte del Gobierno de la Ciudad trabaja día a día para mantener los más de 2.000 monumentos de Buenos Aires en una batalla incesante contra el vandalismo, el robo y el paso del tiempo. "Podría compararlo con una operación quirúrgica", dice Jorge Grimaz, el coordinador de operaciones. "Es un trabajo minucioso pero fascinante y gratificante", afirma quien ha pasado los últimos 25 años en el equipo.

A veces es necesario llevarlos a casa

Hospital de Estatuas - Buenos Aires

 
Cuando es posible, los “médicos” trabajan en piezas in situ, pero cuando el trabajo es demasiado grande los monumentos son llevados al taller, que funciona en las instalaciones de lo que eran los cuartos de servicio de la granja del exgobernador de Buenos Aires Juan Manuel Rosas (1835 -1854). Su trabajo va desde la limpieza o repintado de piezas hasta la restauración de obras dañadas o incluso la reproducción de elementos faltantes desde cero. Algunas piezas pueden estar listas en días, mientras que otras, como el venado, tardarán meses en terminarse.
 
Buenos Aires es una ciudad de monumentos. Testigos silenciosos de la historia de la ciudad, forjadas en mármol y bronce, decoran parques, plazas y bulevares en los 48 barrios. Desde homenajes grandiosos a los padres de la patria, a los ideales sobre los que se fundó la ciudad, pasando por efigies de las celebridades modernas. Incluyen piezas de Rodin, Luis Henri Cordier y Botero. Algunos contribuyen a la grandeza de la Belle Epoque de Buenos Aires, proveniente de un auge en la construcción de monumentos públicos en el período comprendido entre las décadas de 1920 y 1950, mientras que otros provocan una sonrisa o simplemente curiosidad. Todos ellos tienen que ser atendidos.

Cómo y cuándo visitarlos

Hospital de Estatuas - Buenos Aires
 

Como en un hospital regular, todos los pacientes son iguales: "Tratamos a todas las esculturas de la misma manera independientemente del autor", dice Jorge. “Ya sea un Botero o un Rodin, porque ninguna pieza es más importante que otra para nosotros. Tienen historia además de mérito artístico. Cada uno tiene su historia, y nos guste o no, es nuestra historia y la de los líderes políticos de hoy en día. Nuestro futuro proviene de esto. Los monumentos llevan nuestra historia e identidad contra la erosión del tiempo”, sigue.

Podés conocer al equipo de “médicos” si visitás el Patio de Esculturas del hospital, que se encuentra adelante de la entrada del taller y está abierto al público de martes a viernes, de 10 a 13 h. Las esculturas que se exhiben en el patio incluyen piezas que están en proceso de reparación, así como otras ya terminadas, en espera de ser devueltas a sus “hogares” habituales en otros sitios de la ciudad. Además, se pueden ver importantes obras que actualmente están allí para su custodia debido a que fueron retiradas, por estar en riesgo, de sus ubicaciones originales.

Patio de Esculturas, Plaza Sicilia, Palermo.