5 maneras de viajar en el tiempo en Buenos Aires

Locomotoras, túneles, ruinas y la propia imaginación de cada turista, lo necesario para trasladarse a otras épocas porteñas.

Viajar en el tiempo es uno de los grandes anhelos de la humanidad: muchos somos quienes deseamos experimentar las costumbres y tradiciones de otras épocas. Lo que seguramente no sabías es que en Buenos Aires esto es posible. Nada de máquinas novedosas, basta con visitar los siguientes lugares para lograrlo.

1. Paseá en el Tranvía Histórico

Uno de los avances porteños más significativos del siglo XIX fue la implementación del tranvía en 1863; con cerca de 830 km, Buenos Aires se supo destacar con la red vial más extensa del mundo. “No hay calle que no tenga su propia línea. Daría la impresión de que los porteños usaran el tranvía hasta para ir al baño”, dijo en 1910 el por entonces primer ministro francés, Georges Clemenceau, al visitar el país. En la época de oro del “tramway”, que se dio en 1930 y acabó en 1963, llegaron a trasladarse unos 5 millones de pasajeros por día en un total de 2500 coches.

Gracias a la Asociación de los Amigos del Tranvía, fundada en 1976, este símbolo volvió a recorrer las calles de Buenos Aires y así es hoy posible viajar en el tiempo con una visita guiada exclusiva.  El punto de partida se encuentra en la intersección de las calles Emilio Mitre con José Bonifacio, en el barrio de Caballito. ¿Qué estás esperando para embarcarte en el Tranvía Histórico y conocer uno de los únicos museos en movimiento del mundo?

2. Sumergite en el Zanjón de Granados

¿Te interesaría ingresar en un túnel del tiempo y encontrar cuatro siglos de historia porteña? Ese es el caso del Zanjón de Granados, ubicado en Defensa 755, en el barrio de San Telmo. Se trata de una casa con fachada del siglo XIX que reúne salas, túneles, corredores y laberintos, además de diversos artefactos de otras épocas.

En 1985, lo compraron con el objetivo de convertirlo en un restaurante. El dueño seguramente no esperaba encontrar material que revelase la historia de las dos fundaciones de Buenos Aires y del antiguo sistema de desagüe porteño. Durante su remodelación, que duró 11 años, descubrieron que debajo del edificio pasaba el “Zanjón de Granados”, un arroyo que desembocaba en el Rio de la Plata y que supo ser la despensa de basura de la ciudad. Lo curioso es que ese restaurante que jamás se construyó se iba a llamar “El Rincón de las Viejas Historias” y en la actualidad, de alguna forma, en eso se ha convertido.

3. Deleitate en un Bar Notable

Esparcidos por toda la ciudad, Buenos Aires cuenta con más de 70 bares y confiterías denominadas “Notables” debido a su arquitectura y relevancia histórica y social. La cultura cafetera en la capital argentina data de la época colonial: ya en 1820 la ciudad contaba con 17 cafés. Muchos surgieron como almacenes y mercados y luego mutaron en cafés musicales (las reconocidas “academias”); otros, en literarios y estudiantiles.

Sentarse en una mesa y pedir un café en un ambiente que preserva el espíritu genuino de su construcción; de eso se trata esta experiencia. Tal vez te dieron ganas de hacerlo mientras nos leías; en tal caso, visitá uno de estos icónicos lugares y embarcate en una aventura que involucra cultura, gastronomía y pasado.

4. Dibujá en el Paseo de la Historieta

Qué mejor que viajar en el tiempo con el uso de la imaginación. La emblemática escultura de Mafalda y sus amigos en la calle Chile en San Telmo es muy reconocida; no obstante, lo que muchos no saben es que esos personajes son apenas el punto de partida de un recorrido por la historia caricaturesca argentina.

Se trata de un itinerario por las esculturas y murales de los personajes de historieta más icónicos del siglo XX. Sus autores plasmaron temáticas históricas, políticas y sociales de manera brillante y que, incluso hoy, son representativas de nuestra realidad. La ubicación de las esculturas es estratégica: cada una se rodea de elementos que coinciden con su personalidad, gustos y chistes internos. ¿Sino, acaso, por qué Isidoro Cañones se encontraría en una zona rodeada de bares y barras? Dale, te esperamos.

5. Recorré el Museo de la Casa Rosada

Este museo tiene su origen en la segunda fundación de la ciudad en 1580. El Rio de la Plata se extendía por entonces hasta donde hoy se encuentran las avenidas detrás de la Casa Rosada. Es por eso que, para defender a Buenos Aires de las invasiones, en 1594 vieron la necesidad de construir un fuerte. Más adelante, en 1855, decidieron reconstruirlo y pasó a ser la Aduana Taylor, el primer edificio público de grandes dimensiones de la recién nacida Argentina.

El Museo de la Casa Rosada se ubica en los restos de los antiguos muros de ladrillo de las dos construcciones. Visitarlo te permitirá entender, a partir de su acervo de miles de piezas de carácter histórico y artístico que abarcan desde el período hispánico hasta las presidencias argentinas, cómo este espacio fue transformado a lo largo del tiempo.