La Flor de Barracas

Un histórico bar que casi se pierde y se ganó una segunda vida.

SUAREZ AV. 2095

4302 7924

Bar Notable, Qué hacer,

Interesante cruce el de Suárez y Arcamendia: en una de las esquinas, la Escuela Nomal Superior N° 5, Martín Miguel de Güemes, inaugurada en 1909, en otra, el café La Flor de Barracas, veteranos edificios del barrio.

A fines del año 2009, un cartel, que en la fachada de La Flor de Barracas anunciaba la venta en block del edificio de dos pisos, se presentó como un mal presagio, se temía la demolición. En la planta baja, con más de cien años, funcionaba el café.

La Sra. Mercedes Soto, viuda de quien lo manejó por más de diez lustros, estaba cansada. Don Camilo, el veterano mozo “de siempre”, que acompañó a Mercedes y a su esposo, contaba que el café se llamó La Puñalada y luego Tarzán. “Con la llegada de los tres socios españoles fue rebautizado como La Flor de Barracas. Su época de esplendor fue cuando las fábricas vecinas trabajaban las 24 horas, eso ya pasó”.

Pero la vida tiene sus vueltas, y no todas son calamidades: “Renace La Flor de Barracas, el histórico bar que casi se pierde”, anunciaba el diario Clarín el 13 de julio de 2010, para alegría del vecindario y de los porteños en general. “La historia de un bar reo en el Sur que se ganó una inesperada segunda vida”, decía Sergio Kiernan en Página 12.

María Victoria Oyhanarte, la nueva dueña, comentaba: “Lo que andaba buscando era hacer una inversión, y algunos amigos me hablaron de Barracas. Me enamoré del barrio, del cielo, de las calles y las casas”. Un día descubrió que La Flor estaba en venta y la compró. Decidió mantener el café y realizó una puesta en valor muy destacable. “No quise cerrarlo y dejar a los parroquianos sin su cafetín, y hasta Mercedes me lo agradeció”, recuerda. Entonces se trató de que todo estuviera como hace 113 años, hasta la letrina en el baño de hombres.